La playa un lugar paradisiaco, con una belleza única, donde todos los presentes se vuelven testigos del encuentro amoroso entre las olas y la arena conjugadas entre sí, puedes observar el viento recorrer la playa, levantando un poco de arena y haciendo menos intenso el calor que el sol nos brinda. La arena es tan suave, tan fina que apenas las olas pueden percibirla, cada concha y estrella de mar se dejan llevar por las olas, que las invitan a unirse, pero que difícilmente se desprenden de la arena, porque es como su hogar.
No hay día en que este encuentro no se lleve acabo, y cada que sucede es un espectáculo realmente impresionante, y mucho más cuando las olas comienzan a moverse de forma atrevida, salvaje y alocadamente, la arena no se puede resistir, sólo se deja llevar y se une a ellas una y otra vez ya que es invitada a estar siempre a su lado.

